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Magnífica primera novela cuyo principal mérito es revivir ante el lector los años que precedieron a la Revolución Francesa y que culminaron en un momento histórico épico, terrible y sublime a la vez, de la mano de un argumento protagonizado por unos personajes que cobran vida, que se hacen empáticos, humanos, recreada con notable destreza narrativa. La línea temporal es continua, siempre avanza, siguiendo el hilo de una trama principal —la investigación del asunto La Motte— con diversos frentes —mejor que subtramas, pues no hay un hilo central claro, todos adquieren una dimensión de primera línea en un momento u otro—, como son la bellísima historia de amor de Marionne y Paul ; la relación de André y Lucile ( y a su vez el controvertido matrimonio de ésta con el duque de Nuartres); las intrigas palaciegas de la corte real —dignas del mismísimo Choderlos de Laclos—; el protagonismo de personajes como la baronesa de Ostry, anciana conspiradora y deliciosa mezcla de frivolidad e ironía —gran personaje—, Edith —hermana de Marionne, y paradigma de un tipo de mujer burguesa con una cierta formación y muchas inquietudes políticas y sociales, volcada en una labor de agitación popular que la lleva a conocer al atractivo y seductor Saltrais—, Enric Durnais, prototipo de joven idealista, o el propio Paul, que personifica la posición de tantos nobles cansados “del absolutismo incompetente e inconsciente que estaba llevando al Estado a la bancarrota” y que, cargados de buenas intenciones y voluntad de un cambio moderado, pusieron en marcha un mecanismo que acabó devorando a muchos de ellos; y, por supuesto, la escenificación de los acontecimientos sociales y políticos que condujeron a unos hechos que cambiaron el mundo. Resaltar algunos momentos especialmente intensos, como los deliciosos encuentros entre Marionne y Paul, apoyados en unos diálogos chispeantes que arrancan la complicidad y las simpatías del lector. Mención aparte merece la voz narrativa empleada, una voz que se apoya en diversos personajes, protagonistas o no, que narran en primera persona y que se van sucediendo capítulo tras capítulo, incluso escena a escena, y en documentos reales de la época —extractados y transcritos por la autora—, memorias ficticias, cartas o informes policiales. Este recurso dota a la narración de un dinamismo y un ritmo destacables. Hay que dar fe del buen pulso narrativo de la autora. Es un destacable mérito mantener el ritmo a lo largo de más de setecientas páginas manteniendo el tono y la tensión sin apenas desfallecer. Una novela que mezcla con un muy buen hacer narrativo aventuras, amor, intrigas palaciegas, amistad y traición, con un trasfondo histórico tan apasionante como bien mostrado. Rosa María Prats de la Iglesia
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Aquellos a los que les gusta la Historia relatada por quienes han sido partícipes de los hechos, sabrán apreciar esta novela: Jaque el trono. Una novela histórica que revive los momentos cruciales que desencadenaron la Revolución Francesa de 1789 con un toque de amor, pasión y locura. Las reuniones de la aristocracia, las intrigas palaciegas, los amores a escondidas, los celos, la rebeldía, la política, los compromisos de la nobleza, la lucha por la libertad, la venganza, el caos, el desenfreno, y un grito a favor del cambio se entremezclan en esta historia de principio a fin. Apasionada como la historia misma Era el verano de 1785 y acababa de estallar un escándalo mayúsculo que había alterado a todo el mundo y cuyos ecos aún retumbaban: el rey había mandado detener al cardenal Rohan, acusado por María Antonieta de haber cometido una estafa para apropiarse de un valiosísimo collar de diamantes haciendo creer falsamente a los joyeros que lo adquiría para la reina y en su nombre”, así comienza Lucile de Briand su relato de cómo conoció a André Courtain, el hombre que cambiará su vida para siempre La historia del collar es la gota que colma el vaso. El pueblo francés conoce el despilfarro de la reina y aprovecha la ocasión para acusarla de derrochar el dinero del Gobierno. Tal como dice la reseña oficial de la Editorial, “la nobleza encuentra la ocasión perfecta de mostrar su descontento en un juicio que despierta la expectación de todo el país. Un grupo de liberales se aprovecha de ello para urdir un complot y desprestigiar a la reina.” Comienzan así a desmoronarse las bases del Régimen absolutista. La historia la conocemos: la convocatoria de los Estados Generales; la lucha por el poder entre la nobleza, el clero y el pueblo llano; la Asamblea Nacional formada por el Tercer Estado; la expansión de los ideales de libertad, igualdad y fraternidad; el auge de la prensa clandestina; el surgimiento de una efervescente Opinión Pública; el hambre y los conflictos sociales; y todos los acontecimientos que conducen a la toma de la Bastilla, que son sumamente detallados por esta novela cuyos personajes son inolvidables. Aunque nombres como La Fayette, Robespierre, Sieyés, Desmoulins o Marat aparecen fugazmente en el relato no son ellos quienes lideran esta historia que atraviesa las calles de París, Versalles, las cárceles, el Café de Foy, el Hotel de Ville y otros sitios emblemáticos de semejantes acontecimientos. Lucile de Briand, Paul Bramont, André Courtain, Marionne Miraneau, y Edith Miraneau, entre otros, son quienes nos irán relatando el cauce de los hechos, desde sus puntos de vista, desde los cambios interiores que cada uno sufre, desde la madurez y las decisiones que van tomando según se va sucediendo la historia delante de sus ojos. Las vidas de estos personajes, unos nobles y otros no, se cruzan en los momentos más determinantes de la Historia, aquellos que darán paso al cambio, en definitiva, a la Revolución. Una historia apasionante. Romances, celos, pasiones incontrolables y aventuras de todo tipo junto a traiciones, intrigas y rebeliones irán hilando una trama muy interesante. Una novela histórica resultado de una labor de documentación aplaudible que, aunque extensa, traslada al lector a la época, lo hace vivir en carne propia el día a día de aquellos años convulsos. Un relato inolvidable. Romina Gisele Hidalgo Marchione
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Novela histórica que contiene todos los ingredientes para los amantes de la Historia y del género: enmarcada en un período fascinante (el de La Revolución francesa), con atractivos personajes históricos (María Antonieta, Marat, Robespierre…) perfectamente intercalados con los de la ficción, intrigas palaciegas, conspiraciones, infidelidades, pasiones y un estallido popular que terminó con una de las monarquías absolutistas más importantes de la Historia.
La novela transcurre durante los
convulsos años que preceden al estallido de la Revolución Francesa,
en una ciudad, París, donde se están derrumbando las instituciones y
donde los ciudadanos ven cómo sus vidas son aplastadas por el yugo
absolutista de Luis XVI y María Antonieta. En este trasfondo se
desencadena el asunto La Motte: un turbio escándalo sobre un collar
valiosísimo en el que María Antonieta se vio implicada y que fue la
llama que prendió la Revolución.
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Recomendamos Jaque al trono, de Cristina Muñiz. Novela histórica con todas las de la ley. Ambientada en la Francia pre-revolucionaria de la Corte de Luis XVI y María Antonieta. Un escándalo relacionado con un robo de joyas, del que se culpa a la mismísima reina, desencadena la secuencia de sucesos que acaban en el estallido revolucionario más célebre de la Historia de la Humanidad, en 1789. Una trama de intriga política con una exhaustiva ambientación en el color, los aromas y las costumbres del París de los primeros partidos políticos, la corrupción cortesana, la poderosa prensa que prefigura el nacimiento de un nuevo y decisivo actor en la sociedad de masas: la Opinión Pública. Documentada, ágil, emocionante... Poco más se puede pedir a una novela que se sabe literatura popular y cultiva ese espíritu con el mayor rigor histórico y una sana ambición literaria. Ópera prima de una autora joven, abogada de profesión, con visos de inaugurar una brillante carrera literaria.
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